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Protejamos Nuestra Ría
La Ría de Villaviciosa

La Ría

La Ría de Villaviciosa

La Ría de Villaviciosa es el estuario más importante de la costa central asturiana: un humedal vivo donde el agua dulce de los ríos se encuentra con el mar en un vaivén de mareas que llena y vacía la ría dos veces al día. Ese ritmo crea marismas, playas, porreos y lagunas que dan cobijo a una rica comunidad de aves, peces e invertebrados, y que hacen de la ría un paisaje singular y un refugio de biodiversidad.

Una Reserva Natural protegida

El estuario está protegido bajo la figura jurídica de Reserva Natural Parcial, gestionada por la Administración del Principado de Asturias. Esta protección reconoce el valor ecológico de la ría, pero también obliga: a los usuarios, a una cierta disciplina en su disfrute; y a los responsables de su gestión, a un mantenimiento y una conservación a la altura de lo que el espacio merece.

Los porreos: un paisaje que desaparece

Los porreos —terrenos ganados históricamente a la marisma y separados de la ría por muros y compuertas— son uno de los biotopos más característicos y valiosos del estuario. Su conservación es una de nuestras prioridades: no hay derecho a permitir que desaparezcan estos espacios singulares, y ya se han perdido alrededor de 140 hectáreas. La adecuada gestión del agua en porreos y lagunas, como las de El Salín o El Picu, es clave para que sigan siendo el hogar de las aves limícolas y de tantas otras especies.

Las amenazas

La ría afronta hoy varios problemas que ponen en riesgo sus valores naturales:

  • El abandono institucional, que se manifiesta en el descuido de su limpieza, cuidado de sus orillas, falta de señalización, deficiente protección de su fauna, desconocimiento de sus ciclos biológicos, falta de inversión…

  • La inundación de los porreos, responsabilidad directa de la lentitud o inacción del complejo entramado de Administraciones con competencias cruzadas, limitativas e irracionalmente distribuidas en un tablero de juego donde la ría nunca llega a la resolución real de sus problemas.

  • La desatención de los principales humedales del estuario. Lagunas como El Salín o El Picu se secan en verano —e incluso ya a comienzos de junio— por la falta de un mantenimiento que, en muchos casos, se reduce a abrir una compuerta en el momento adecuado o construir una pequeña contención del agua para evitar su pérdida en mareas bajas.

  • La contaminación del agua. Los análisis revelan picos que superan los niveles adecuados, con vertidos cuyos focos aún no se han caracterizado correctamente y que afectan a la calidad del agua y al marisqueo.

  • La ostra gigante (Crassostrea gigas). Una especie invasora, catalogada entre las cien más invasivas de Europa, que se expande sin freno por el estuario, desplaza a la fauna autóctona, inutiliza compuertas y supone un peligro para bañistas y deportistas por sus conchas cortantes.

  • El abandono de la señalización y los accesos. La señalización de la Reserva se encuentra en un estado de dejadez y falta de uniformidad, y faltan sendas, recorridos y equipamientos que permitan conocer y disfrutar la ría sin dañarla.

Lo que defendemos

Creemos que la ría necesita atención, inversión y una gestión a la altura de su valor. Reclamamos la recuperación de los porreos y las lagunas, el control de las especies invasoras, la caracterización y el cese progresivo de los vertidos, una señalización digna y la creación de un verdadero centro de información y de estudios científicos que permita conocer y poner en valor el estuario. Porque cuidar la ría es cuidar nuestra forma y calidad de vida.

Conoce en detalle el estado de la ría a través de nuestros informes y artículos, y descubre sus imágenes en La ría en imágenes.

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