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Protejamos Nuestra Ría
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La ría de Villaviciosa necesita un centro de investigación

Lo resumiría en una sola palabra: desatendida.

Entrevista publicada en La Nueva España · José A. Ordóñez, Villaviciosa · 19 de mayo de 2026

El químico y ornitólogo Ignacio Alonso López Iñarra es el portavoz del grupo social «Protejamos Nuestra Ría», dedicado a la defensa del estuario de Villaviciosa. En esta entrevista alerta de los problemas de contaminación y reclama mejoras en los accesos, centros de información y de estudios vinculados a la reserva natural, así como actuaciones para recuperar los porreos.

—¿Cómo está la ría?
—Lo resumiría en una sola palabra: desatendida. Lleva mucho tiempo así. Nosotros somos muy de análisis, no somos ecologistas de denunciar constantemente: analizamos las cosas y las transformamos en algo divulgativo. Al final, si no nos responden, acudimos a los medios de comunicación para llegar a esa transparencia que pretendemos. Ahora mismo, la ría está muy abandonada.

—¿Y qué es lo más urgente para atenderla como se merece?
—La ría necesita inversión, hay que meter dinero. Creo que se gastaron todo en cerrar la inundación provocada en un porreo por una mala actuación de Tragsa y, desde entonces, no han hecho prácticamente nada. Aparte de eso, hay actuaciones con las que no estamos de acuerdo. A la ría hay que darle accesos y hacer muchas obras. El agua todavía no está en condiciones de presumir de ella, y los moluscos, según los análisis mensuales de Pesca, tampoco alcanzan los niveles que deberían tener.

—¿Qué problemas concretos detectan?
—Varios. Primero, un problema de accesos y de señalética: las señales son penosas, están en muy mal estado y muchas ya no son consecuentes con lo que hay actualmente. No hay sendas ni recorridos suficientes; solo hay un recorrido y prácticamente no está anunciado.

—¿Cómo está la situación de las aguas?
—Recibimos información mensual de los análisis y, en muchos casos, no se cumplen los niveles adecuados; tenemos picos desaforadamente altos. Se puso en marcha el sistema de recogida de grandes avenidas de agua en El Salín, pero tampoco hemos notado una mejora clara en los vertidos. Hay vertidos que se siguen produciendo porque todavía no se han caracterizado correctamente los focos de contaminación. Tenemos una parte importante de la ría que sigue vertiendo de forma superficial y oculta, y eso nos está causando problemas como la muerte de los gambusinos o la imposibilidad de comercializar marisco por contaminación con E. coli.

—¿Qué interpretación hacen de lo sucedido con los gambusinos?
—Muy probablemente se debió a una fuga o a un vertido, aunque no podemos asegurarlo; así lo decimos en el informe que hemos elaborado. Los gambusinos no pueden morirse todos la misma noche de forma natural. No parece un virus ni una bacteria: es algo instantáneo y además específico, porque no aparecieron muertas otras especies. El E. coli siempre tiene un origen fecal, ya sea humano o animal: si alguien vierte purines en la cuenca de alguno de los ríos que desembocan en la ría, eso al final termina llegando a la ría.

—¿Cómo están los porreos?
—Nuestra intención es recuperar algunos, porque no tiene lógica permitir la desaparición del paisaje de la ría como se ha hecho. No hay derecho a que desaparezcan estos biotopos tan singulares, y ya van unas 140 hectáreas. El gran problema es el inmovilismo: si usted está en la administración y nadie le da la lata, está fenomenal. Ese es el verdadero problema: la desidia y el abandono.

—¿Qué equipamientos creen que hacen falta?
—Un centro de información y también un centro de estudios científicos. La normativa de la ría establece la necesidad de estudiarla científicamente: la botánica, la fauna, el paisaje, las enfermedades, la ecología o la sociedad vinculada. Eso, además, generaría riqueza para Villaviciosa. Hace falta algo que revalorice la ría y permita a la gente disfrutarla.

La ría de Villaviciosa necesita un centro de investigación · Protejamos Nuestra Ría