Artículo de opinión publicado en El Comercio · Ignacio Alonso L. Iñarra · 16 de abril de 2026
Nos hemos acostumbrado a ver y aceptar lo que nos cuentan, incluso a creerlo, mientras la realidad más cercana se tambalea y amenaza con desmoronarse. También es culpa nuestra el ver y no denunciar.
Supongo que para algunos la noticia de la muerte de estos chicos despeñados en una pasarela mal ejecutada y peor mantenida en Santander, sin dejar de ser alarmante y cercana, es una noticia más, una desgracia de las muchas que vivimos últimamente. Supongo que para las administraciones relacionadas con los permisos, el proyecto, la construcción y el mantenimiento de la senda costera y sus equipamientos será una enorme desgracia que no sabrán cómo enfrentar, porque de una u otra forma la realidad de lo ocurrido les salpicará. Y supongo, por último, que lo ocurrido significará un antes y un después 'temporal' de nuestra falta de perspectiva. Digo NUESTRA porque todos hemos perdido algo en esta desgracia, todos nos tenemos que sentir algo implicados en que esto haya ocurrido. Me explico…
Hace no tantas semanas publicamos un artículo en un periódico local en el que se planteaba una situación hipotética, mezclada con la realidad de un hecho que se estaba desarrollando en una pequeña playa de la ría de Villaviciosa desde hacía años. Hacía referencia precisamente a las trabas administrativas que gravitan en nuestra vida diaria, y que pueden llevar a encontrarnos con una desgracia como la que hemos sufrido estos días. Reproducimos solamente parte del texto, que en el momento de su publicación era jocoso y que hoy, por el respeto que merece lo ocurrido, debemos considerar como una 'reflexión'.
En una pequeña playa de la desembocadura de la ría de Villaviciosa, y desde hace ya más de tres años, se ha producido en zona de Servidumbre de la Demarcación de Costas, concretamente en la escollera que la protege, un desprendimiento que pone en riesgo la playa de arena (zona de baño), la acera peatonal y la calle aledaña (zonas de tránsito).
Para dilucidar quién es responsable de la reparación, la Demarcación de Costas y el Ayuntamiento de Villaviciosa se han cruzado 18 escritos oficiales desde noviembre de 2023, entre ellos varios informes técnicos realizados por ingenieros de caminos de 'ambos bandos', con fotos, planos y decenas de páginas para documentar una reparación de 39.805,82 euros (IVA incluido) y litigar sobre quién se los debe gastar…
En esta ocasión, el Ayuntamiento cedió y lo reparó, solicitando previamente el permiso de Costas para actuar en terrenos de su competencia. Una de las partes decidió que había que arreglar y luego litigar. No nos extrañaría que exista alguna similitud con lo que ha pasado en la pasarela de Santander, pero las responsabilidades en este caso las determinará un juez. Ya ninguna de las partes, que serán más de dos, puede hacer nada, ya nadie puede ceder; no les ha dado tiempo a aplicar la sensatez y ahora se verán abocados, todos, a demostrar que el otro era el responsable.
Pero no es ese el final de lo que aquí pretendemos transmitir: también es culpa NUESTRA el ver y no denunciar, el asumir como válido que todo está mal y no tiene solución, el criticar a los que tienen las responsabilidades y, si no las ejercen, allá ellos… El no molestarnos en ejercer nuestros derechos y exigirlos a quien corresponda se transforma en desidia por nuestra parte.
Hoy no hablamos solo de defender una ría, una playa o un acantilado; hablamos de conciencia ciudadana, de la necesidad de enfrentarnos a las injusticias, a las deficiencias y a la falta de claridad o de decisión para actuar con lógica. A veces esa responsabilidad es nuestra, pero otras —demasiadas— corresponde a quienes administran nuestro territorio, nuestros bienes y nuestra calidad de vida.
