El respaldo jurídico y social para recuperar los porreos
La normativa de la Reserva, los informes de la propia Administración, el Defensor del Pueblo, el Ayuntamiento y más de 2.170 firmas ciudadanas avalan la recuperación de los porreos inundados. Repasamos el soporte que la sostiene.
La recuperación de determinados porreos actualmente inundados por abandono o falta de mantenimiento de diques y compuertas cuenta con un respaldo especialmente sólido, tanto jurídico como social y ambiental. Recogemos aquí, de forma resumida, los argumentos y documentos que lo sostienen.
Los porreos son un elemento protegido de la Reserva Natural y de la Red Natura 2000
La normativa vigente no considera los porreos como terrenos marginales o prescindibles, sino como elementos integrantes de los valores naturales que justificaron la protección de la Ría de Villaviciosa. El Instrumento de Gestión Integrado (IGI) reconoce expresamente su existencia y los define como espacios de gran importancia para numerosas especies de aves, anfibios, mamíferos e invertebrados asociados a medios de agua dulce o baja salinidad. Además, identifica varios hábitats de interés comunitario vinculados a ellos y establece objetivos específicos de mejora de su calidad ambiental y conservación.
Por tanto, recuperar los porreos degradados por inundación no supone alterar el espacio protegido, sino restaurar uno de los elementos que la propia normativa obliga a conservar.
Existe una obligación legal de evitar el deterioro de los hábitats protegidos
El PRUG de la Reserva Natural establece como objetivo general la conservación de los recursos biológicos, geológicos, culturales y paisajísticos existentes, así como la promoción de actividades compatibles con la conservación y el desarrollo sostenible. A ello se suma la Ley 21/2013 de Evaluación Ambiental, basada en los principios de prevención, corrección de impactos, mejora del medio ambiente, desarrollo sostenible y actuación conforme al mejor conocimiento científico disponible.
La desaparición progresiva de los porreos por entrada de agua marina constituye precisamente un proceso de deterioro ambiental que afecta a hábitats y especies protegidas. Las Administraciones no solo pueden actuar: disponen de una base jurídica para intervenir con el fin de restaurar dichos ecosistemas.
Los propios instrumentos de gestión prevén la conservación de los diques
El IGI establece expresamente que «se promoverá la realización de un estudio sobre el estado y las necesidades de reparación y conservación de los muros de contención de los porreos». Esta previsión es especialmente relevante porque demuestra que la conservación de los diques nunca fue considerada incompatible con los objetivos de protección del espacio natural. Al contrario: el instrumento de gestión reconoce que estos elementos forman parte del sistema ecológico que se pretende conservar.
Hay evidencia técnica oficial de que la inundación produce daños ambientales
Los informes del Director-Conservador de la Reserva, asumidos posteriormente por el Defensor del Pueblo, concluyen que la rotura de diques del porreo de Muslera provoca:
- alteraciones de la dinámica mareal;
- cambios en la composición química de los suelos;
- pérdida de canales de agua dulce y carrizales;
- desaparición de comunidades vegetales;
- reducción de áreas de alimentación y refugio para aves protegidas;
- pérdida de zonas de cría de especies de interés comunitario;
- simplificación ecológica del ecosistema.
La conclusión oficial es inequívoca: la rotura de los diques afecta de forma relevante a la estructura, funcionalidad y capacidad de conservación de la Reserva Natural, siendo deseable su reparación. Existe, por tanto, una base técnica pública y documentada que justifica la restauración de los porreos.
El Defensor del Pueblo avaló la reparación de los diques
Tras analizar el conflicto, el Defensor del Pueblo concluyó que los porreos poseen valores ambientales acreditados, que la pérdida de los diques deteriora dichos valores, que las Administraciones deben buscar fórmulas de colaboración para su reparación y mantenimiento, y que deben impulsarse ayudas o subvenciones que garanticen simultáneamente la conservación ambiental y la actividad agraria. Aunque la sugerencia fue rechazada administrativamente, constituye un respaldo institucional muy importante para cualquier propuesta futura de recuperación.
Existe un amplio consenso social e institucional
La recuperación de los porreos ha recibido apoyo reiterado de numerosos actores:
- Foro de Participación de la Reserva (2017). La práctica totalidad de sus miembros respaldó la reparación de los porreos y el mantenimiento de los diques.
- Ayuntamiento de Villaviciosa. El Pleno municipal aprobó la reparación del porreo de Muslera, la elaboración de un plan de protección de los porreos y el mantenimiento de diques y sistemas de defensa. Posteriormente reiteró que los porreos son uno de los ecosistemas protegidos de la Reserva y defendió recuperar el mayor número posible de ellos.
- Dirección General de Medio Natural. En 2020 reconoció expresamente su valor medioambiental y planteó incluso que el Principado asumiera la gestión de algunos para proceder a su restauración.
- Sociedad civil. La plataforma Protejamos Nuestra Ría presentó más de 2.170 firmas solicitando la recuperación de los porreos inundados y la puesta en marcha de medidas correctoras.
Recuperar es compatible con conservar
Uno de los argumentos más sólidos es que los porreos no representan únicamente un valor agrario o cultural, sino un modelo de coexistencia entre actividad humana y biodiversidad. Diversos documentos oficiales destacan que constituyen zonas de alimentación y refugio para aves protegidas, albergan especies asociadas a medios dulceacuícolas, forman parte del paisaje cultural tradicional de la ría, mantienen actividades agroganaderas extensivas compatibles con la conservación e incrementan la diversidad ecológica del conjunto del estuario.
Por ello, la recuperación selectiva de determinados porreos no es una actuación contraria a la naturaleza del espacio protegido, sino una medida de gestión activa dirigida a conservar la diversidad de hábitats que históricamente caracterizó la Reserva.
En conclusión
La recuperación de determinados porreos inundados de la Ría de Villaviciosa se encuentra respaldada por la normativa de la Reserva Natural y de la Red Natura 2000, que reconoce a los porreos como elementos de interés para la conservación; por los principios de la legislación ambiental, que obligan a prevenir y corregir el deterioro de hábitats y especies; por los instrumentos oficiales de gestión, que prevén expresamente la conservación y reparación de los diques; por los informes técnicos de la propia Administración, que consideran ambientalmente perjudicial la pérdida de los porreos; por las recomendaciones del Defensor del Pueblo, favorables a la restauración; por el consenso del Foro de Participación, del Ayuntamiento y de amplios sectores sociales y científicos; y por la compatibilidad entre conservación, actividad agroganadera tradicional, paisaje cultural y biodiversidad.
En consecuencia, la restauración de los porreos no debe plantearse como una transformación del espacio protegido, sino como una actuación de recuperación ecológica, paisajística y cultural destinada a restablecer unos valores ambientales cuya conservación ha sido reconocida reiteradamente por la propia Administración.
